Tess Roby "Beacon" (Italians Do It Better, 2018)

Son casi las seis de la mañana. Siempre recuerdo todas las canciones que suenan en los reproductores MP3 de los taxis que me llevan a casa, la primera vez que escuché "I Love Lucy" de The Producers fué también la primera vez que fumé "un algo" con mis amigos en el parque de al lado de la casa de uno de ellos, recuerdo ir tarareando como un idiota dentro del taxi eso de "I love lucy, but she don't care, she don't care" y reseñar mentalmente el hit de los de Atlanta como peligrosamente cercano a Los Cops del pesado de Sting pero sin Copeland en la batería.

Dentro de un taxi -sobretodo a altas horas de la noche o primeras de la madrugada- a veces pasa como en los ascensores: en ellos se habla del clima y en los taxis de "Cómo va la noche". En este recorrido a casa mi piloto se lo toma con calma, las luces amarillas de la ciudad se mezclan con las verdes, rojas y naranjas de los semáforos, el coche se desliza sobre la carretera casi como si flotara. "Aquí se está muy bien" pienso, el interior del coche es casi como un microclima donde la acción de la vida real se detiene un momento o simplemente se ve pasar a cámara lenta a través de la ventanilla.

Me concentro en lo que escucha mi conductor, tardo bastante en reaccionar, la propia música parece invitarme a sumergir la cabeza en un lago de agua tibia ,en mi caso, a hundirme en el asiento trasero de un coche negro-amarillo. "Disco pop del año" me digo a mi mismo -con esa ansia de exageración piramidal que creo que se merece lo que voy escuchando- sobretodo ahora que Nedelle Torrisi se ha pasado tres pueblos con eso de ponerse romántica y sobreactuar todo lo que había hecho TAN bien en su disco anterior. Justo cuando empieza a sonar "Ballad 5" -probablemente una de mis canciones favoritas en lo que va del año- mi conductor sube el volumen y al lado de nosotros pasan dos chicas haciendo jogging, suelo odiar un poquito a la gente que hace deporte cuando voy de regreso a casa de madrugada pero la música de Tess Roby eleva el paisaje a grados indescriptibles de oscuridad, belleza, misterio y algo que mi conductor define como "la música de fondo para una de esas apps que ten enseñan a meditar por tramos cortos de tiempo". Asiento con la cabeza y puedo verme por el retrovisor con una sonrisa bastante idiota en la cara.

¿ Cómo va la noche ?, ¿ Hacia dónde va la noche ?, y sobre todo ¿ En qué va la noche ?...todas estas preguntas las tenía más o menos resueltas hacia el ecuador de Beacon, estaba completamente zambullido dentro de la voz subliminal de Roby y en sus sintes de ensoñación. Llego a casa. En la tele seguía muriendo gente, Trump todavía tenía una cuenta de Twitter y Netflix me recordaba que ya estaba disponible el nuevo especial de Tig Notaro (ved esa maravilla a la de ya). Todo el mundo debería tener en su colección de discos una sección de "chicas que cantan como Nico y lo hacen bien". Te debo una Jose.